SALUDO A LA BANDERA

por | Jun 6, 2022 | INSIDE OUT

 «Turing cree que las máquinas pueden pensar. 

Turing yace con hombres.

Por lo tanto las máquinas no piensan.»

Alan Turing es reconocido como un héroe de la Segunda Guerra Mundial y creador de la primera computadora. Fue capaz de desencriptar una máquina «enigma» que se creía indescifrable, lo que permitió interceptar las comunicaciones de los alemanes y, según expertos, acortar la guerra por dos años.

El silogismo que abre este artículo fue escrito por Turing en una carta a su amigo de la infancia, dando a entender que no importaba lo inteligente y brillante que pudiera ser, las obras que pudiera realizar, o las guerras que pudiera terminar, ya que el hecho de ser homosexual le restaba todo el mérito.

A pesar de su inigualable genialidad, fue condenado por su orientación sexual y sometido a una castración química a través de un tratamiento hormonal que le provocó trastornos físicos y reducción de la libido. Se dice que se provocó la muerte al morder una manzana envenenada con cianuro.

El miedo de expresar libremente la orientación sexual ha estado latente en la población homosexual desde tiempos inmemoriales (aún en pleno siglo XXI se mantiene). La persecución, juzgamiento, condena, agresión y rechazo por parte de la sociedad, ha presionado y amordazado a cualquier persona que no sea heterosexual o que no cumpla con los estándares heteronormativos.

Sin embargo, así como cuando aprietas un globo y explota, una madrugada del 69, ese globo multicolor explotó. 

El 28 de junio de 1969, se desató uno de los disturbios que sacudiría la ciudad de Nueva York y pondría en jaque a la autoridad regente de la época. Todo comenzó cuando la policía irrumpió en el Pub Stonewall Inn, requisando y llevándose detenidos a todos los asistentes (en su mayoría gays, lesbianas y transexuales). Esta acción policial fue la gota que derramó el vaso. Cansados de los maltratos por parte de la autoridad, estas personas se rebelaron y se resistieron a su detención, animando a otras personas a unirse a los disturbios en contra de la policía. Más de 600 personas se unieron espontáneamente a la lucha, marcando este día como la primera de muchas protestas organizadas por la comunidad LGBTQ+. 

Al año siguiente, se realizaron en Nueva York y Los Ángeles, las primeras marchas del orgullo gay, para recordar y mantener vivo el furor de aquel 28. De ahí en adelante, cada año, cientos de ciudades en todo el mundo se suman a esta celebración en el mes de junio.

El término «pride» (orgullo en inglés), fue utilizado para transmitir un mensaje de coraje, amor propio y aceptación, para eliminar la estigmatización de la homosexualidad que históricamente se había instaurado en la sociedad.

Cada vez más personas, empresas, instituciones y organizaciones, se han venido sumando a esta lucha por el reconocimiento de la diversidad sexual. Sin embargo, más allá del apoyo que supone sacar la bandera «Arco Iris» en el mes de junio, lo cierto es que muchas de estas personas, empresas, instituciones y organizaciones, utilizan la bandera con un fin comercial. 

Se trata de una excelente campaña publicitaria que dura un mes, donde solo tienes que colocar los colores del arco iris en tu marca para mostrar apoyo a la comunidad y ganarte el respeto, la admiración y, por qué no, el consumo de tu producto.

Junio se tiñe multicolor. 30 días de arco iris.

Sin embargo, el primero de julio, las mismas personas, marcas, instituciones y organizaciones retornan a su diseño habitual, y todo queda en UN SALUDO A LA BANDERA.

Por una parte, entiendo que quizá esta no es su lucha, y por tanto no se sienten comprometidos en extender el mensaje el resto del año. Pero he visto varias instituciones, empresas o establecimientos donde, sin ningún color, dejan en claro que se respeta la orientación sexual de todas las personas. Esto me parece un acción más orgánica y eficaz, con un impacto significativo en la sociedad.

Sin embargo, quiero pensar que esta publicidad (que se ha expandido a través de los años alrededor del mundo) ha logrado abrir las mentes de muchas personas que ni siquiera se permitían incluir la palabra «gay» en su vocabulario, salvo para utilizarlo como insulto o degradación.

Durante el mes de junio es prácticamente imposible que no te satures de este tipo de información, colores, expresiones de afecto, etc. Para ser honesto, yo no me enteraba de que era el mes del orgullo gay hasta que veía todo el disfraz multicolor, así que puedo darle ese punto a favor.

También entiendo que existe una realidad en varios países, principalmente de África y Asia, donde cualquier orientación distinta a la heterosexual es condenada. En algunos países es ilegal y en otros constituye delito, con penas privativas de libertad o de muerte. 

Recientemente, para el mundial de Qatar, se ha establecido que las parejas homosexuales pueden asistir al evento siempre y cuando respeten su cultura y no hagan demostraciones públicas de afecto.

Si bien es cierto que la cultura de cada país es algo que también se debe respetar, y considerando que la cultura de Qatar es conservadora, me causa curiosidad el hecho de que solo les ofendan las expresiones públicas de afecto cuando vienen de personas del mismo sexo, y no cuando vienen de heterosexuales.

Esta visión le parecerá retrógrada a la sociedad occidental, pero de este lado del planeta no nos quedamos atrás (o mejor dicho, también nos quedamos atrás). Lo cierto es que, a pesar de que en algunos países se reconozcan ciertos derechos (como el matrimonio o la adopción) todavía sigue habiendo una estigmatización y rechazo a la diversidad sexual.

Es por esto que, a pesar del apoyo y visibilización que podamos recibir de las marcas durante el mes de junio, me parece imprescindible mantener la concientización durante todo el año, no solo con un saludo a la bandera, sino con educación.

Más que utilizar el mes de junio para visibilizar la lucha, enfocarnos en normalizar la diversidad sexual para que deje de ser un tema sensible para la sociedad o que amerite un tratamiento especial.

Son valiosos todos los esfuerzos para que esas barreras se vayan difuminando hasta eliminarlas por completo. La manera en que las sociedades del mundo puedan convivir en paz es aceptando las diferencias que nos hacen únicos así como reconociendo que, en esencia, todos somos uno.

Por eso, independientemente del mes, nuestro trabajo es seguir enviando el mensaje:

A los niños para que entiendan y acepten su sexualidad, y/o las de sus semejantes, de forma natural.

A los padres, para que sean un apoyo en el crecimiento personal de sus hijos.

A las empresas, sociedades, organizaciones e instituciones gubernamentales o no gubernamentales, para participar activamente en el respeto a la dignidad humana.

Y por supuesto, a la propia comunidad LGBTQ+, para que no solo tengamos orgullo durante un mes, sino todo el año, toda la VIDA. Orgullo para conocernos y aceptarnos tal cual somos, orgullo para levantar la cabeza y caminar con la frente y la autoestima en alto, orgullo para entender y aceptar con humildad a quienes todavía no nos entienden o aceptan. 

¡ORGULLO PARA SER EL CAMBIO QUE QUEREMOS VER EN EL MUNDO!

Vamos por buen camino. Cada vez hay más personas conscientes, despiertas, con mentes más abiertas, cuestionando el sistema de creencias y la estructura heteronormativa, lo que ha permitido abrir las fronteras que antes nos dividían, para extender los esfuerzos hacia nuevos horizontes.

Vale recordar que estos esfuerzos comienzan por casa, por lo que es importante conocernos a nosotros mismos, aceptarnos y amarnos tal cual somos, para proyectar esa aceptación y amor en todo lo que nos rodea. Continuemos con estos esfuerzos hasta que dejen de serlo y la diversidad de pensamiento se convierta en la naturaleza de nuestra sociedad.

Nos vemos en julio.

«Las mentes son como los paracaídas, solo funcionan si se abren»

Albert Einstein

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