¿CULPA O RESPONSABILIDAD?

por | Sep 6, 2022 | INSIDE OUT

No quiero describirme como “torpe”, porque entiendo que eso no me define, pero ciertamente he tenido muchos momentos –cantidad de ellos– donde mi torpeza se ha manifestado con mucho ímpetu.

Cuando era niño, recuerdo que tenía estos episodios: se me caían cosas de las manos o quebraba los platos, tazas y cualquier cosa de vidrio –jaja, lo siento, ahora me causa gracia– y mi madre –o cualquier otro adulto responsable de mi actividad– se molestaba; a veces la torpeza venía por comentarios inapropiados y la reprimenda no se hacía esperar. Esto me hizo desarrollar un sentimiento de culpa generalizada.

El tema es que desde niño –y creo que es un actitud latente de nuestra sociedad– he crecido con esa narrativa de culpa y disculpa. Adicionalmente a esta narrativa, también desarrollé una personalidad basada en la sujeción a las normas para evitar equivocarme y tener que lidiar con esa culpa que tanto me fastidiaba, cosa infructuosa para un ser humano. El hecho es que, como todo ser humano, por más cuidado que tuviera, caía en estas equivocaciones, pero como tenía la necesidad de no equivocarme, buscaba justificar mi actitud a través de la culpa hacia otras personas, porque «alguien tiene que tener la culpa».

Crecí, y todo lo que sucedía tenía que ver con la culpa de otro: «mi mamá me trata así, mi hermano me dijo esto, mi maestra no explica bien, mi amigo se portó mal, mi novio me mintió, el gobierno me estafó, la vida me arruinó…» Todo era un constante victimismo.

César: víctima de las circunstancias.

Estaba en guerra con todo y con todos, porque nadie se comportaba como debía comportarse para que yo pudiera estar bien. Llegué a un punto de saturación.  Como este proceso fue un poco largo, voy a «saltar» a la revelación de mi saturación:

Esta victimización a la cual me aferraba para mantener mi seguridad de actuar correctamente, otorgándole la culpa a cualquier ente externo a mí, no solamente me causaba frustraciones, sino que además me quitaba poder de acción. Dado que la culpa era de otro, quien tenía que trabajar para solucionar algo era el otro, y yo seguía sin ninguna actividad.

Esta ausencia de acción me quitaba libertad, dado que para que algo pudiera estar bien, dependía de que el culpable arreglara la situación; como otros eran los culpables, yo dependía de ellos para que mi situación se arreglara. Si dependo de otros, no soy libre.

Extrapolando mi experiencia a la sociedad, esta no puede ser libre si se sabe víctima de las circunstancias, de entes externos, de todos menos ella. Cuando una sociedad, desde cualquier nivel, culpa a otro, pierde poder de acción, pierde libertad, su estabilidad depende enteramente del culpable y no trabaja para salir adelante por sí misma. 

Para salir de esta rueda de la rata, podemos hacer un cambio de narrativa a través de una reprogramación lingüística: sustituir la CULPA por la RESPONSABILIDAD.

Ser responsable implica responder por tus propias acciones. La responsabilidad y la libertad van de la mano, no puede haber una sin la otra, son caras de la misma moneda.

Para que una persona sea libre, ha de ser responsable; y es responsable porque es libre. 

Cuando me quito la narrativa de la culpa, ya no tengo la necesidad de buscar a alguien o algo al cual atribuirle la consecuencia de un hecho. Al reprogramar mi mente para aceptar mi libertad innata: que me permite actuar, que no me ata a las circunstancias, al mundo exterior, ni siquiera a mi propia mente… esa libertad que me otorga la facultad de ser CREADOR de mi vida, con lo que sucede y no por lo que sucede… me hago responsable de mi propia creación.

Asimismo, si entiendo que yo soy libre y responsable de mí y mis acciones, puedo entender que todos lo son. En la medida en que cada miembro de la sociedad asuma su libertad y la ejerza con responsabilidad, podremos crear cosas más beneficiosas para nosotros y nuestro entorno. Sucede que si yo me sé responsable de lo que estoy creando, por el instinto de conservación, trataré de que lo que cree sea beneficioso, y en el supuesto de que no lo sea, responderé felizmente por esas acciones, de las cuales absorberé el aprendizaje que me permitirá actuar nuevamente.

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

18 − 6 =